miércoles, abril 21, 2010

Ommm... Aquí vamos otra vez.

Creo que nunca tuve cosquillas en la panza. No que yo me acuerde. Pero cuando te veo sí tengo. Muchas cosquillas. Y, ¿sabés qué? Se me hacen más fuertes cuando me sonreís, cuando veo tus ojos, o tu cara de gnomo de jardín sonriente dormido cada mañana. Todo eso me encanta.
O cuando te hablo, intento hacerlo parecer natural, pero lo cierto es que por dentro tengo miedo, y por fuera... bueno, por fuera me tiemblan las piernas, los brazos, los cachetes y hasta las orejas. Aún así, lo sigo intentando porque algún día voy a tener que hablarte de temas importantes y me va a costar muchísimo.
No, nunca te voy a amar como lo amaba a Lucas. Nunca te voy a amar como a él porque no hay dos amores iguales. No quiere decir que te ame menos, sólo que te amo diferente. Supongo que también tiene que ver con que con el tiempo fui madurando y aprendiendo un poco de todos los malos momentos que pasé. Pero no me hice fuerte. Nunca voy a ser fuerte. Soy tan volátil como una suave niebla y tan cambiante como este clima que tenemos últimamente. Sin embargo, no me importa que llueva. Yo te voy a amar igual. ¿Y cuando haya un sol brillantísimo? Bueno, ese día también te voy a amar. Y los odiosos días de humedad, en esos te voy a amar un poco más.
Quizás nunca vaya a decir que estoy enamorada de vos porque me cuesta verlo así. O no quiero verlo así. Digamos que tengo mis razones; siempre le voy a tener miedo a estar enamorada porque no hubo hombre alguno al que amara que no me haya lastimado. Intencionalmente o no pero el daño no se sana con un perdón. Porque perdón significa "no voy a volver a hacerlo" y todas mis historias tienden a ser cíclicas. Y no quiero, no quiero sufrir por vos. No quiero llorar apretando un almohadón violeta y pensando en que nunca vas a quererme como te quiero y que tampoco tenés intenciones de intentarlo.
Hoy quiero simplemente dejar de escribirte y que el sonido de estas palabras salgan de mi boca para que las escuches. Y no temblar cuando las digo. Y no tener miedo. Y no arrepentirme. Sólo decirte que no me importa nada, sólo decirte que te amo mucho.

No hay comentarios:

Publicar un comentario