Recuerdo cada momento que lo amé. Recuerdo cuando me decía “te amo”. Recuerdo que amaba su pelo castaño y sus ojos color miel. Recuerdo lo mucho que lo amaba y lo mucho que me dolió dejarlo ir. Recuerdo lo mucho que lloré y lo mucho que sufrí, pero también lo mucho que lo amé y lo muy feliz que me hizo. Recuerdo cuánto me divertía y luego cuánta tristeza tuve. Recuerdo todo de él, porque lo amaba.
Todo empezó una tarde calurosa de enero. Mi mejor amiga estaba de vacaciones en Brasil, y mi gran manera de pasar el tiempo en ese inmenso aburrimiento era uno solo: INTERNET. Otras dos de mis mejores amigas estaban en Villa Gesell y me habían dejado a cargo de su fotolog. Yo les posteaba y, ese día, cuando todo empezó, vi en sus favoritos el fotolog de una amiga de sexto grado, Juliana. Entré al de ella y le firmé. En sus favoritos, a su vez, estaba el fotolog de un compañero de ella del colegio, que había sido compañero mío de inglés hasta el mes de Noviembre, Octavio. También entré, y desde ahí, a su último fotolog. Ahí también deje mi comentario. Después de una semana, mi amiga Camu seguía en Brasil, pero yo ya me estaba enamorando. Octavio me parecía lindo, bueno, simpático y divertido. Era obvio: me gustaba. Apenas llegó Camu de sus vacaciones, hablamos por teléfono, como dos horas, que es muy común en nosotras. Le conté quién me gustaba y me dijo que tenía cara de “muñeco ventrílocuo”, cosa que sigue diciendo hasta hoy en día. Otros de mis amigos también se enteraron en las vacaciones. El día anterior a que empezaran las clases, le conté a Nadia. Le pedí que me ayudara y que le dijera a Octavio que me gustaba porque yo ya lo había intentado y no podía, me daba vergüenza. Ella, como es mi amiga, me ayudó y se lo dijo. Ese día me persiguieron todos por todos lados para preguntarme si era verdad. Sí, era verdad, me gustaba, y más de lo que él sabía. Una o dos semanas después de este día, estaba conectada en el MSN (algo también muy común en mí) y vi que entraba un mensaje de Octavio. Me preguntaba si era verdad que yo gustaba de él. Con algo como miedo, vergüenza pero ganas de que lo supiera, y muchas expectativas a futuro (que tengo muchas porque las personas enamoradizas somos así) le dije que sí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario