viernes, enero 30, 2009

Un cordobés en Florida


Llegamos al Parque a eso de las 12 menos cuarto y nos fuimos a comprar la entrada. Pasaporte Plus, el azul. Entramos. El guardia me hizo mostrarle mi mochila. Debe haber pensado que mi planchita era un arma.
Estábamos tan eufóricas y tan dormidas a la vez. El primer juego, el del pulpito. Me subí con Meli y no pegué ni medio grito. Kam fue la única en gritar. Más cuando un flaco le dijo "levanten las manos, chicas" y ella respondió "chupame la pija, pelotudo". Sos un fantasma, flaco.
Cuando bajamos nos mandamos a la montaña rusa roja. Con Tini, obvio (se cae de maduro). Pensaba putear un poco al señor maduro pero resulta que Tini lo puteó el cuádruple por mí. Por algo la quiero tanto. De ahí fuimos a la verde. Que grité un poco no más. Igual, es la mejor de todas.
El desorbitados fue lo que siguió. Fue la peor experiencia de toda mi vida. Todavía siento que me caigo y la cabeza me da vueltas. Cuando bajé Meli me dijo que mi cara de terror era terrible.
De ahí fuimos a un juego re choto que no me acuerdo cómo se llamaba, nos sacamos una foto y seguimos dando vueltas. Las tacitas (L) y a comer. Estábamos en eso, sentadas en la mesa, luchando con los hielos rollito y pasó un chico. "Mmmmm, sepsi !" dijo Tini. Ajám, era lindo. Bastante lindo. ¿A quién le miento? Estaba re fuerte.
Dimos un par de vueltas, fuimos a las sillitas y de nuevo a las dos montañas rusas. Ahí lo vimos de nuevo, con el amigo, que era lindo también. En la roja, con Tini subimos atrás de todo. La mejor. En la verde, los escuchamos hablar. Eran cordobeses. "Ya está, me enamoré" les dije. Me escucharon, por supuesto. Pero ni se imaginaban que hablaba de ellos. O sí? No sé, después supieron.
Después de que Kam y Tini subieran de nuevo al desorbitados, fuimos al zamba. Dos veces. A la segunda, nos bajamos y le hablamos a los cordobeses. Nos quedamos con ellos dos o tres horas, hasta que se fueron, pero nos pasamos mails y celulares. Fuimos juntos a las dos montañas rusas y al desorbitados. Si no era por ellos, nunca más en mi puta vida me subía, pero bueno, tenía que hacerlo. Por el cordobés que vivía en Florida. En la montaña rusa roja, estaba con Tini. Un pibe de adelante se dio vuelta y me dijo "no cierres los ojos". Yo no los había cerrado. Tini le dijo "¿Quién cerró los ojos?" y yo preferí un "La flasheaste, capo".
Después, cuando se fueron, tomamos algo y fuimos a las sillitas, para relajarnos. Nuestro estado era inminentemente espantoso. Yo no podía caminar y ninguna podía quedarse parada. El mareo nos ganaba. Nos sentíamos todas más que muy mal. Pero paramos a un pibito de por ahí y le pedimos que nos saque una foto. Sonreímos, a pesar de todo.
Subimos al auto del papá de Meli y estábamos tan mal que ni hablábamos. Sólo Meli hablaba, decidiendo qué carrera iba a seguir de grande. Licenciada en Marketing jajaja.
Y volvimos cada una a su casa. Pero que la pasamos genial, ni lo dudes.

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