lunes, enero 19, 2009

Sola Mente


Siento que a veces nadie puede llegar a entenderme. Soy única, como cada uno lo es. Y nadie piensa igual que yo, ni yo igual que nadie, ni nadie igual que nadie. Una personalidad es tan única como una huella dactilar.
Cada corazón tiene un dueño y a veces los corazones son incomprendidos hasta por ellos mismos. Eso pasa y duele. No podés llegar a entenderte a vos mismo y, si no lo hacés vos, es casi imposible que alguien más lo haga.
Gracias, amigos, valoro mucho sus esfuerzos. Pero creo que en este momento estoy sola. No porque lo quiera, no porque me dejen así, pero así me siento. Siento que mis sentimientos e ilusiones de hoy en día las tengo que guardar aunque sea por un tiempo, hasta poder asimilarlas una a una sin cuestionarme a mí misma. Después de todo, si yo me cuestiono, cualquiera se siente en derecho a hacerlo y yo, se sabe muy bien, no acepto bien las críticas ajenas. Me molestan. No soy perfecta, lo sé. Aunque a todos nos duele que nos hieran el amor propio.
Hoy no me siento fuerte ni valiente para enfrentar nada. Ni a él, que es a quien tengo que enfrentar aunque tenga miedo. Por dios, me estoy dando cuenta que le tengo miedo a él y a mí misma. A él porque no voy y le digo que lo amo de frente, de una vez por todas, que llevo casi nueves meses en silencio, viéndolo vivir y ser feliz con otras. Le tengo miedo al rechazo y la desilusión contínuos que me hace vivir. A mí porque no creo en ser capaz de nada: me tengo miedo porque no sé cómo actuar. Tengo miedo a arruinar todo lo que logro o de tirar los buenos momentos por un precipicio con rocas afiladas, para que se desgarren y nunca vuelvan.
Me tengo miedo y le tengo miedo a Lucas. Y lo acabo de descubrir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario